miércoles, noviembre 29, 2006

Diputados show

Hoy como a las 2:00 am no podía dormir, se me ocurrió ver un poco de Tv y mirar si los diputados seguían con su show. Y si, los dichosos legisladores empezaban a conciliar el sueño, ya no peleaban, pero seguían sentados frente a frente.
Pocas veces veo el canal del Congreso por más de media hora, era como un "big brother" pero con unos tipos que ganan mucho y trabajan no siempre, se escuchaban risas, uno que otro insulto, uno que otro silbido, se veìan a fotógrafos buscando al dormilón. Muy entretenido.

Son todos lo mismo, solo miran sus intereses, ahora si dicen defender al pueblo, a la legalidad, al voto, a la democracia, a los mexicanos, a su partido. Cuantos de estos señores primero fueron presidentes municipales, luego les gustó la religión política y le siguieron, se volvieron diputados, y después lo que se pueda.
Cabrones de porquería ahora si quieren destacar, ahora si parecen luchar por lo mejor. Ahí estaban en sus instalaciones mostrando la clase de gente que son.





Si, pésimas imágenes tomadas desde una cámara. Pero es un humilde homenaje a todos estos representantes del pueblo mexicano.



martes, noviembre 28, 2006

Por allá



Sábado pasado, por la noche en Xmatkuil, la feria se encontraba llenísima, mucha gente "disfrazada" de vaquero por el concierto de Intocable. Lo mejor era evitar la avenida principal y lo peor era conseguir mesa en las áreas de restaurantes.
Entre todo eso.... esta señora lucía muy a la moda una chamarra ni más ni menos que de... New Kids On The Block!


Las precandidatas y como se mueven. Un anuncio de Dulce María junto a la casa del pueblo...


..Y un anuncio de Ana Rosa en la esquina de su casa. ( donde hace falta un semáforo)


Pero mejor a dormir, como lo hace tranquilamente este vagabundo en pleno parque Hidalgo, que no importa quien gane, que no importan esos millones de pesos que no se verán, que no importan los problemas. Que mira como está la vagancia en el baile.

martes, noviembre 21, 2006

Puente y playa


Puente de Revolución. Mientras algunos acontecimientos se montaban en el fin de semana pasado, aquí decidimos largarnos a la playa para aprovechar el mini período inhábil. Hacía mucho, pero mucho, tiempo que no salía en alguno de esos días de puente, pues casi siempre en el trabajo no se respetaban aquellas fechas nacionales o simplemente no me organizaba para salir.
El pasado sábado dos horas después del mediodía nos encontrábamos entrando al hotel situado en el corazón de la Riviera Maya, casi en Playa del Carmen, en el creciente municipio de Solidaridad Quintana Roo.
El clima se sentía fresco, pero eso no iba a impedir un fin de semana de relajación. Entrando al estacionamiento, que se encontraba repleto, me sentí como en el estacionamiento de Plaza Fiesta en sábado, un ochenta y cinco por ciento de los coches con placas de Yucatán, un diez por ciento con placas de Campeche y el resto entre Tabasco, el Distrito Federal, entre otros. Eso significaba que nos íbamos a rodear de muchos coterráneos. Por si alguien se quejaba de que en temporada alta estos hoteles están inundados con el acento español, en esta ocasión el acento dominante sería el yucateco, con todo y nuestras pintorescas y amables palabras como: pelaná, pirix, hueputa, etc

Dicho y hecho, como llegamos tarde nos topamos con el montón de gente en pleno check in, ahí estaban algunos excursionistas de nuestra tierra del Mayab quienes se quejaban que su autobús había llegado tarde al hotel, otros tomaban las cervezas en plena fila, los niños ya habían ocupado los juegos de mesa, algunos señores veteranos vestidos con pantalón pero con una gorra vacacional disfrutaban de la vista del mar y de las turistas que andaban por ahí. Los que llegaron temprano esperando las habitaciones, los que llegaron tarde esperando ansiosamente el brazalete. Así es el mundo del Todo Incluido.

Luego de haber ocupado nuestro cuarto, tuvimos que ir a una de las zonas de "botanas" porque la hora del almuerzo había concluido. Le comenté a mi esposa que había mucha gente de Mérida, que sería el colmo si nos encontramos a alguien conocido. Dicho esto, segundos después vi a un amigo de mi hermano que estudió con él en la prepa, poco rato después me encontré a los papás de un amigo llamado Jorge, al rato a una prima, con su hermanita y esposo. Bueno, es normal, en las playas de Quintana Roo todo es posible. Luego de mi hamburguesa con papas y mis dos cervezas la noche nos cayó bastante rápido, antes de las 5:30 pm, y el viento soplaba un tanto frío. Bueno, frío para mi, pues mi espíritu tropical no aguanta menos de 22 grados con playera y short.

Y los días pasaron entre mucha comida, mucha gente, bebidas de todo tipo, los buffets altamente concurridos, los acostumbrados dos platillos por comida más el postre, vino blanco en mesa de los extranjeros y mucha cerveza en la de los nacionales. Lo malo fueron las mañanas poco soleadas y las noches un tanto frías. Pero como el propósito fue descansar, no hubo problema. La gente nacional había invadido el lugar, se notó con la música que ambientaba llena de salsa y norteña, por los platones de guacamole, chilaquiles y hasta tortillas.
En el último día, la gente tratando de aprovechar lo máximo del lugar, comiendo y tomando. Para colmo me encontré con un ingeniero del gobierno, el supervisor de una obra del trabajo, quien caminaba con dos vasos de no se que, tardamos como 5 segundos en reconocernos y solamente decirnos: Hola, que tal! . Lo que menos queríamos saber en el último día era sobre el trabajo.

Así se fue un puente más. Así se va el año.

miércoles, noviembre 08, 2006

Mi sobrino, el basquet y algunos recuerdos

A veces me da por las actividades familiares, a veces. Justo hoy fui a presenciar el primer partido de básquetbol de un sobrino, se trata de mi primer sobrino, aunque sobrino-sobrino no es porque es el hijo de una prima, pero bueno, al cabroncito lo considero como mi primer sobrino.
Hoy se jugó el primer partido del torneo interno de mini básquetbol de la escuela, la misma escuela donde yo estudié nada más 15 años de mi vida, el mismo torneo que yo jugué de chavillo en aquellos años ochenta.
Pues si, a mí me gustaba mucho el basquet, fue el deporte de mi infancia y de gran parte de mi adolescencia. Recuerdo aquellos torneos internos casi perfectamente, recuerdo los nombres de mis equipos y hasta de los uniformes que usamos.

Los años pasaron y en plena euforia basquetbolera de los años noventa, nos dieron la sorpresa que cada domingo viajaríamos a Mérida porque nuestra escuela iba a participar en la famosa, en aquel entonces, liga tecnológica de basquetbol. Sinceramente yo tuve mala suerte porque mi generación no fue muy buena ya que siempre terminábamos los campeonatos a mitad de la tabla, mientras que los compañeros de las categorías inferiores llegaban hasta las finales y sus actuaciones eran destacadas. En Mérida nuestro “coco” siempre fue el equipo de Issste-Pensiones, legendaria colonia basquetbolera y bastión de buenos jugadores en aquellos años, creo que solamente una vez les ganamos, pero de ese equipo sacamos grandes amigos posteriormente. Inclusive uno de aquellos amigos apellidado Castillo todavía juega a nivel semiprofesional según he leído en el periódico.

Nunca pude llegar a un Nacional, mi hermanito si llegó junto con otros amigos de la escuela, por lo que pude disfrutar en piel ajena todo el preparativo y la concentración para el viaje. Yo me quedé en la raya, pero no me sentía triste porque no todo era basquet, ya que había mucho rock y otras actividades para adolescentes. Lo admito, fui parte de la moda de aquel entonces porque le iba a los Toros de Chicago. Pero tocar alguna canción de Metallica con la guitarra eléctrica era un agasajo, bueno... ya me desvié del tema.

Retomando a lo de mi sobrino, me dio alegría verlo contento, jugó casi todo el partido, no participó mucho en las jugadas pero corría con ganas, pero sobretodo hablaba hasta con los codos, debería involucrarse más en el partido y no gritar tanto, pero creo que no se le puede pedir mucho a un niño de primero de primaria. Que se divierta, que ya luego vendrán los años cuando el deporte te hace como esclavo, cuando crees que lo único es ganar. Ya pasarán los años.

jueves, noviembre 02, 2006

Día de ayer

Ayer me tocó salir de la oficina y visitar algunos pueblos en cuestión, pueblos en el lejano oriente yucateco. La cosa fue de todo el día.

El primer pueblo fue Popolnah, pegado a Quintana Roo. En todo pueblo no podrían faltar las " maquinitas" de videojuegos.


...tampoco faltarían las maquinitas tragamonedas para niños, los conocidos " minicasinos" según un periodico estatal.


Y luego a la carretera de nuevo, una visita en Colonia Yucatán y luego al puerto El Cuyo.


Al ver las aguadas se indica que el puerto está cada vez más cerca.


Lejos de las casas veraniegas, los paseos en carritos de golf y otros asuntos de la dichosa temporada...allí están las casitas de los pobladores.


El parque principal y el faro del puerto.


Saliendo del puerto, con la ría a un lado.


Atardecer en El Cuyo. Esta es la entrada.


Pero la carretera está en reparación, lo que hace el viaje más tardado de lo acostumbrado.



Y aún faltaba otro pueblo, la noche ya había caido. En Dzonot Carretero, en un calle que termina abruptamente en la oscuridad.

Fin de la visita.