
En el año de 1988 la UNESCO declaró a Chichen Itzá como Patrimonio de la Humanidad, han pasado muchos años, han desfilado varios secretarios de turismo invisibles, la UNESCO ha repartido el distintivo a poco menos de medio millar de sitios, el agua del cenote sagrado cada día es más espesa, los vendedores ambulantes han invadido las inmediaciones de la zona y no obstante, Kukulcan desciende en su forma de serpiente en los determinados días del año ante el asombro de millares de visitantes.
Pero le llegó la hora, le llegó una tremenda fama. Pero no gracias a la declaración de la Unesco o a las acciones del gobierno, sino porque se convirtió en un fuerte candidato para ser considerado como una de las nuevas siete maravillas que organizó una fundación. El rollo de su validez o no, ya ha sido ampliamente discutido en otros lados. Algo que no me queda claro, es que si la maravilla sería solo el castillo o toda la zona arqueológica, pues como mencionan Chichen Itzá.
Después de una impresionante campaña publicitaria, donde los cómplices de siempre (televisa, femsa, gobierno) han escudado sus intereses mercantiles, el día de hoy se darán a conocer los resultados. Al parecer, nosotros los yucatecos tendremos la noticia de la viva voz del ilustre gobernador, casi ex gobernador.
Se logrará el objetivo y darán resultado los millones de pesos gastados en promoción?
Para los apasionados del tema N7W, esto no será como en los mundiales donde se tienen cuatro años para recuperarse de una eliminación, ahora no, si no se logra el objetivo ya nunca se logrará en toda la eternidad, o tendrán que pasar como 2000 años para que el país pueda competir en otra designación similar. Pero a este paso, a ver si el mundo aguanta tanto tiempo.
A mi solo me preocupan las posibles consecuencias para la zona arqueológica, pues de lograrse la designación vendrá una invasión tremenda, de vendedores ambulantes, de especuladores de tierras, de complejos hoteleros que no ocuparán a los pobladores sino a gente del resto del país con rasgos no tan autóctonos, porque claro que hay discriminación. Podría escucharse bien la inversión privada que se generaría, el renacimiento del aeropuerto de Kaua o hasta la publicidad que tendría todo el estado en materia turística, pero como todo se mueve por dinero seguramente se cometerán muchas injusticias.
Y finalmente, los descendientes de aquella sabia civilización se verán otra vez apartados de la modernidad y del desarrollo, Ojalá que no. Mientras, algún promotor turístico seguirá pronunciando ChichenÍtza como siempre lo ha hecho.

1 comentarios:
Buen post...
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