El malestar en esta final empezó cuando la directiva no cumplió con lo que había anunciado y comenzó a vender los boletos un día antes de lo programado. Según ellos, debido a la presión de unos mil aficionados que hacían fila justo el día que no les correspondía asistir. Las críticas estallaron, las molestias se multiplicaron y la experiencia de la final pasada fue arrojada a la basura en cuestión de horas. Eso si, los revendedores fueron los primeros en enterarse de la venta anticipada de boletos, los aficionados de closet acapararon los mejores lugares, gente que ni gusta del béisbol estaba allí para seguir la moda.
No tengo nada contra los aficionados que no asistieron al kukulcán en la temporada regular, pues por muchas razones no tuvieron la oportunidad, pero al menos estos aficionados disfrutan de un partido y saben lo que se juega cada vez que pueden asistir.
Pero, los que si son detestables son los pseudoaficionados, son esos que van por el desmadre y a tomar cervezas. Y este tipo de aficionados fue de lo que abundó en estos partidos de la Serie Final.
Por cierto, me tocó únicamente para la sección de General, ahí al fondo de los jardines, pues ya no habían más boletos de las otras secciones.
El domingo por la tarde fue horrible por el calor y la tremenda humedad, sentía que cuando estaba bajo la sombrilla me ahogaba, la ropa me quemaba, la gorra me hacía sudar y no se sentía ni una sola brisa de aire. Ya me imagino lo que sentían los jugadores. Mis manos sudaban y también me imagino que le pasaba lo mismo al zurdo Rivera, a quien no pude ver concentrado y con los envíos certeros que nos tiene acostumbrados. Definitivamente fue un mal momento para jugar, pero no había de otra. El resultado fue una triste derrota, que hace más complicada esta misión del bicampeonato.
Pero no me molestó la derrota, me molestaron los pendejos aficionados que me rodeaban, un cabrón con la camisa gallina gritando a cada rato: -arriba el america!, mientras sus amigos sonreían con cerveza en mano, otros villamelones reprochandole a Quincy Foster ( aunque no se sabían su nombre y solo le decían "negro") por que el sol le impidió atrapar un elevado e insultando a Quintero de los Sultanes nada más por que sí, otros pendejos tratando de hacer porras futboleras de hace 120 años y que se siguen recitando (cantando no, no saben lo que es un cántico) en nuestros estadios yucatecos: "puto el que se vaya", "que baile el gordito". Y no podía faltar la estúpida gente que estaba más pendiente por armar un ola que por ver como el equipo de relevo melenudo estaba pasando muchos apuros.
Y se vino le lluvia, y a correr aficionados, vayanse. Pero yo también tuve que irme porque no estaba en condiciones como para mojarme y no estaba muy protegido. Ni modo, no siempre las cosas suceden como se piensan.
Ayer ganaron los Leones, se vieron como campeones, el equipo parece mejorar y aun seguimos esperando al capitán Morejón, pero hay que ser realistas, los favoritos parecen ser los Sultanes por que cerrarán en casa. Pero todo puede pasar.
Yo solo quiero un campeonato más.

Boletos agotados, gracias por dar la cara directiva.

Asi se ve desde atrás.

Por ahí se ve al gallina y un poco más lejos a los aficionados por moda.

Las nubes negras aparecieron y Quintero respondió con un doblete aniquilador.

La lluvia era segura, y una derrota luego de 13 victorias consecutivas silenció tanta soberbia.

2 comentarios:
Que se vaya a la fregada Ricalde y sus amigos revendedores, mejor veo los juegos en ESPN, eso si, para la proxima temporada me compro mi abono anual.:)
Yo también pienso comprar el dichoso abono, pero ojalá no venga la desbandada de jugadores, pues como cada día se hacen más caros y a como es la directiva de generosa, Uhh.
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