Pues se supone que ésta será una semana corta, al menos para los estudiantes sí lo será, y para bendición de sus maestros también. Los maestros locales se olvidarán de un momento de sus problemas con el SNTE, disfrutarán de dos días sin chamacos enfermizos y se comerán los mucbilpollos que le compraron a la vecina.
Corto fue pero mi fin de semana, le debía a mi esposa un viaje a Playa del Carmen, así que nos fuimos ahora que se pudo, pese a las amenazas de lluvia y al inesperado frío. Pero la Riviera es la Riviera, en el Caribe no se siente el frío, se disfruta. Hasta la cerveza Corona es muy rica allí y aunque son solo 4 horas de distancia, tal parece que hay algo por allá que relaja y te invita a disfrutar.
Llegando al hotel, que cae la lluvia...

No importa, hay cervezas y cocteles.
Una de esas noches, había que ir a la 5ta. Avenida, simplemente a caminar y a no pasar cerca de Ultrafemme. Mientras entrábamos a la ciudad por la Av. Constituyentes me di cuenta que hay una canción de moda que me gusta (eso es algo raro para un veterano conservador como yo), puesto que en la radio se escuchaba "Grafitti" y le subí al volumen, los taxis nos rebasaban a gran velocidad y las luces entremojadas de aquella avenida le daban un toque de exploración a la nublada noche de domingo. Doblé por no se qué calle y luego de pasar por tramos encharcados y por taquerías-cantinas que transmitían el clásico por fín topamos con la Av. principal para poder doblar. Luego, a estacionarme en aquel estacionamiento tan concurrido y famoso, pero que no se su nombre.

A caminar por aquel concreto estampado ultraplusvaluado y de bellos alrededores. Música de Manu Chao por allí, disco por allá, reggae más adelante. Una modesta tienda enclavada en plena avenida anunciaba para los días venideros una venta de cempasúchil, un restaurante promocionaba 3 cervezas por $70. Gente caminando, gente corriendo con la mochila al hombro y gente simplemente viendo. Pero qué lástima, en plena temporada baja, en domingo con lluvia leve y con un partido de fútbol por casi todos lados, lo mejor se quedó para otro día.
Corto fue pero mi fin de semana, le debía a mi esposa un viaje a Playa del Carmen, así que nos fuimos ahora que se pudo, pese a las amenazas de lluvia y al inesperado frío. Pero la Riviera es la Riviera, en el Caribe no se siente el frío, se disfruta. Hasta la cerveza Corona es muy rica allí y aunque son solo 4 horas de distancia, tal parece que hay algo por allá que relaja y te invita a disfrutar.
Llegando al hotel, que cae la lluvia...

No importa, hay cervezas y cocteles.
Una de esas noches, había que ir a la 5ta. Avenida, simplemente a caminar y a no pasar cerca de Ultrafemme. Mientras entrábamos a la ciudad por la Av. Constituyentes me di cuenta que hay una canción de moda que me gusta (eso es algo raro para un veterano conservador como yo), puesto que en la radio se escuchaba "Grafitti" y le subí al volumen, los taxis nos rebasaban a gran velocidad y las luces entremojadas de aquella avenida le daban un toque de exploración a la nublada noche de domingo. Doblé por no se qué calle y luego de pasar por tramos encharcados y por taquerías-cantinas que transmitían el clásico por fín topamos con la Av. principal para poder doblar. Luego, a estacionarme en aquel estacionamiento tan concurrido y famoso, pero que no se su nombre.

A caminar por aquel concreto estampado ultraplusvaluado y de bellos alrededores. Música de Manu Chao por allí, disco por allá, reggae más adelante. Una modesta tienda enclavada en plena avenida anunciaba para los días venideros una venta de cempasúchil, un restaurante promocionaba 3 cervezas por $70. Gente caminando, gente corriendo con la mochila al hombro y gente simplemente viendo. Pero qué lástima, en plena temporada baja, en domingo con lluvia leve y con un partido de fútbol por casi todos lados, lo mejor se quedó para otro día.
Los días agradables siempre pasan rápido, por eso, sería muy aburrido no contar con los días dificultosos.

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