Bush ha llegado y la ciudad blanca ha cambiado, al menos en estos días. Pero desde días anteriores a la visita de este odiado personaje el cambio se ha visto en muchas calles, en algunos edificios, en las entradas de la ciudad y por muchos otros lados.
Se dice que la inteligencia gringa está interviniendo los celulares y los teléfonos convencionales, son rumores, son chismes que se escuchan por todos lados. A estos gringos no les basta con desarmar a la policía municipal, no les basta con tener a sus ordenes a los militares mexicanos, tampoco les basta postrar a sus francotiradores en los lugares involucrados, porque además sus U.S. helicópteros vuelan alegremente sobre nuestra ciudad como diciéndonos que les miremos con respeto.

Pero afortunadamente la gran mayoría de las actividades continúan normalmente. Ayer por la tarde tenía que ir al centro a una oficina gubernamental y pensé que podía atorarme en alguna manifestación (por primera vez en la vida) o que el tráfico en esa zona se tornaría denso, pero nada, todo normal. El burócrata al que visité no se encontraba, y entonces para matar el tiempo caminé dos cuadras para llegar a la Plaza Grande. Ya ahí se veía un movimiento peculiar, se sentía en el ambiente, mucha gente para tratarse de un lunes y un sentimiento de manifestación por algunos lados.
En la esquina de la catedral un grupo de jóvenes repartían los volantes que contenían las actividades anti-Bush, pero solamente se los daban a otros muchachos, a mí con mucho trabajo me dieron uno (que cabrón es tener 27 años) por que creo que no estaba vestido como estudiante ni a la usanza altermundista. Estos jóvenes en su minoría con indumentaria hippie (porque para el DdY todos los hippies necesariamente son los globalifóbicos) caminaban en grupos y entregaban los flyers principalmente a los muchachitos estudiantes, muchos de estos chavillos miraban con miedo el volante y seguían su camino tranquilamente, con todo y su no cultura de protesta. Grupos de jóvenes miraban con desconfianza a toda aquella persona que les observaba, pues el rumor que los federales, los judiciales y hasta los puercos gringos andaban circulando y detectando a los sospechosos, era grande.
Mientras tanto, una veintena de grandes reflectores iluminaban con colores la catedral y el follaje de algunos árboles de la plaza principal, mucha gente se paraba a tomar fotos del espectáculo y otras personas se paraban a leer los panfletos de protesta que siempre se encuentran ubicados en la esquina de la calle 61 con 60. En el costado poniente de la plaza grande una cantidad de curiosos miraban a los dos enormes camiones de televisión azteca que se habían estacionado en plena calle principal. Dentro de la plaza se veía a los acreditados como prensa que miraban por todos lados como cazando la nota. Otro grupo de jóvenes con flyers seguían repartiendo apresuradamente su propaganda porque en unos minutos más saldría desde el parque de Santa Ana un contingente hacia la llamada zona hotelera. Mucha, pero mucha gente estaba en ese lugar simplemente por curiosidad, incluido yo. Caminaban los obreros por el lugar con una total indiferencia porque el día seguramente había sido difícil. Aproveché para bolear mis sucios zapatos y obviamente el tema del bolero fue sobre la visita de Bush, sentado en aquella silla ví como pasaron un grupo de punks con rumbo a Santa Ana, atrás pasaron dos flaquitos quinceañeros que se sentían punks pues portaban playeras de Panda y pantalones negros. De todo ese mundo de múltiples personas y personalidades se escuchaban voces, llamados a la protesta y palabras de desaprobación. Lo peor es que seguramente estábamos siendo observados por ojos yanquis, si es que es cierto el chisme popular.

Lo mejor, es hoy a las 7:00 pm tengo que hacer en una oficina situada a cinco esquinas de la llamada zona cero, donde las grandes barricadas que protegen a los hoteles seguramente serán el punto de encuentro de los manifestantes. (última hora: cita CANCELADA, que hasta mañana a las 10:00 am)
foto del por esto
Hoy por la mañana la nota radiofónica local no se cansaba de hablar de lo de ayer, un señor de 97.7 simplemente calificó como vándalos a los manifestantes, este mismo señor no se cansa de decir que los grupos de izquierda son los que odian a Bush, cuando no se ha dado cuenta que Mr Bush se ha jodido a los países así sean de derecha, centro e izquierda por pretextos inexistentes. En las otras estaciones no eran tan asustados ni exagerados, hablaban más de las manifestaciones que de las acciones que traerá este encuentro "bilateral", pues claro, una manifestación es algo muy poco probable en la pacífica ciudad de Mérida.