jueves, junio 12, 2008

Pasando la tarde en el parque

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La tarde pintaba para bien: mucho sol en la ciudad, pocas nubes negras por el oriente, una agradable brisa que refrescaba y un doble juego de béisbol esperándonos en el coloso de la Morelos. De antemano se sabía que la jornada iba a tardar, seguramente nos esperaban cuatro o cinco horas en el graderío, pero con las ganas de ganarle a nuestros rivales, campeones de la liga, los Sultanes de Monterrey.

En punto de las seis de la tarde mientras nos acomodábamos en nuestros acostumbrados lugares el umpire marcaba el inicio del primer juego.
Oscar Rivera inició dominando al primer sultán con un rodado al cuadro pero inmediatamente se le complicó la entrada, hasta el punto de permitir la primera anotación regia, pero aún sin recibir hit.
Los Leones de Yucatán empataron en la segunda entrada y luego se fueron arriba en la tercera.

Pero lo mejor llegó en el cuarto rollo. José Hernandez con la casa llena conectó tremendo batazo hacia el jardín izquierdo que rebasó la barda muy cerca del banderín. ¿Foul? ¿Homerun? Yo no alcancé a distinguirlo.
El umpire marcó homerun, pero inmediatamente los sultanes protestaron, se le fueron encima al umpire que había decretado el grand slam, expulsaron al catcher Amezcua por su protesta, pero luego el umpire no supo que hacer y cambió su decisión... que siempre no fue homerun sino foul.
Y vino el abucheo de la afición, Lino inmediatamente saltó al campo a protestar airadamente. Los insultos se escuchaban por todos lados, la gente le preguntaba al camarógrafo si había sido foul o no. Lino Rivera seguía protestando y los minutos pasaban. La jornada se extendía. Por ahí se veía pavoneandose al "Jelipe", máximo jerarca de la afición de rayados, digo de Sultanes (con eso de que se veían muchas banderas de rayados en la final anterior, me confundo)
Mientras tanto, la tercia de umpires al ver que los corredores de Leones no salían al campo a ocupar de nuevo sus lugares parecían más desconcertados, iban y venían hacia el interior de su caseta, como esperando una llamada.
A final de cuentas, después de casi veinte minutos, los corredores de Leones salieron y la pizarra que se había colocado 7-1 por el homerun, regresó al 3-1 como estaba.
Justicia beisbolera: El pitcher le da la base a Hernandez y se anota la cuarta carrera de caballito, inmediatamente Oswaldo Morejón conecta un profundo doblete que permite anotar tres carreras. La pizarra 7-1 de nueva cuenta.

Por cierto, hay que destacar la tremenda comunión que tienen estos sultanes con la afición: siempre hay problemas! En la cuarta entrada el experimentado pitcher
Dan Serafini al ser relevado, mientras caminaba hacia su bullpen y recibía una rechifla, de la nada arrojó su guante hacia las butacas, no se si como regalo, como broma o como lo que fuese pero hizo que la fanaticada de aquel lado se molestara y uno que otro objeto cayó desde las tribunas, lo cual siempre está mal. Por aquel lado de primera, ciertos aficionados ya no extrañan a Karim García pues ya encontrarán a quien abuchear y con quien pelearse cada vez que se pueda.

Oscar Rivera había permitido una carrera, pero no había permitido hit, en un caso muy raro. Las entradas pasaban y seguía dominando a los actuales campeones. En la séptima entrada final, faltando tres outs para esta extraña hazaña logró los primeros dos outs y la expectativa creció. Me recordé cuando le grabé (horriblemente) su juego perfecto en 2005, así que preparé el celular y cuando faltaban dos strikes.... hit! Adiós juego sin hit pero con carrera, adiós grabación.


Las horas pasaron y cerca de las once y media de la noche, tres refrescos, una bolsa de piedras, seis levantadas para estirar los pies y medio pastelito después... el doble juego había concluido con dos triunfos para los de casa. La gente salía contenta y presurosa, los pastelitos que en el estadio costaban $25 en la salida estaban ya a 2 por $20. Como siempre, en el estacionamiento se acabaron las cortesías y a salir a la fuerza, la avenida copada y todos queriendo llegar a sus respectivas casas. Hasta los de la radio prefirieron acortar su resumen y mandarnos a todos a dormir.
Que larga y cansada jornada beisbolera y eso que ni me moví.